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Colección Nuevas especieS Espíritus locales
El Espíritu local puede ser una costumbre compartida, una esquina del parque, un establecimiento de años, una calle, un grupo de árboles cuidado por todos, un personaje, alguna rutina laboral, una forma de cantar, de hacer una comida, o un paisaje que sólo se aprecia desde nuestra localidad y que decidimos nos pertenece y nos configura. El espíritu local es nuestro patrimonio más valioso y lo hacemos sus habitantes, cada día mientras permanezca con nosotros. Es lo que nos hace ser humanos únicos y particulares dentro del mundo. El espíritu local es nuestro valor agregado: por eso señala nuestra manera de caminar, de hablar, de querer, de alzar la solapa de la chaqueta cuando salimos a hacer el ritual del coqueteo, o del duelo, o de la alegría. Es la manera de amarrar el tamal, de servir los chicharrones y subirle el volumen a la televisión para ver el partido de fútbol. El modo de demostrar nuestro cariño, de expresar nuestra desaprobación y gesticular con los brazos cuando nos sentimos ofendidos. Mantengamos vivo nuestro espíritu local, sepamos identificarlo y honrémoslo apropiándonos de él las familias y los grupos comunales, para nuestro acerbo. Casas, árboles, actividades, preservémoslas año con año, creando identidad. Identidad regional como plataforma de valor cultural y permanencia. El espíritu local es nuestro sello de garantía para que las generaciones venideras se sientan orgullosas de pertenecer a estos pueblos y regiones en vez de estar deseosas de adquirir un pasaporte de segundo orden. De allí salen todos los valores que necesitamos recuperar y mantener como pueblo ante el global acento de la humanidad. |
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